3 pasos para cambiar una mala emoción

03
Oct

3 pasos para cambiar una mala emoción

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Un mal recuerdo, un error, una preocupación… algunas emociones no nos gustan demasiado y nos gustaría poder cambiarlas. Hay un método para transformar estas malas emociones y es conocido como “PRP”. ¿Sobre qué trata? Se basa en una idea clave: lo que nos despierta una emoción no es el hecho en sí, sino la interpretación que hagamos del mismo.
Eso explica por qué dos personas reaccionan de manera distinta ante un mismo acontecimiento. Por ejemplo, suspender un examen, un fracaso amoroso o un error en un proyecto. Uno puede estar machacándose durante un mucho tiempo mientras que otro, sin embargo, lo considera un aprendizaje y pasa de página.
Es por esto que si somos capaces de reinterpretar una experiencia que no nos trae emociones negativas, podremos recordarla de un modo más saludable. Esto es lo justamente lo que busca el método PRP, el cual fue impulsado por la psicología cognitiva y que Tal Ben-Shahar lo utiliza en su libro “La búsqueda de la felicidad”. PRP significa: Permiso-Reconstruir-Perspectiva.

Darse Permiso para aceptar lo ocurrido: Es el primer paso para integrar algo. Si nos empeñamos en negarlo (tipo, “no me pasa nada”) o en culpar al mundo de lo que nos ocurre (“pobrecito de mí”), no conseguiremos salir de dicha emoción. ¿Qué ayuda a aceptarlo? Dejar las excusas, asumir que nos equivocamos o, como dice Ben-Shahar, darnos permiso para ser humanos. A veces el problema surge porque no somos capaces de reconocer una emoción. Podemos tener miedo, tristeza o enojo y no saber qué es lo que sentimos. Es útil hablarlo aunque no seamos precisos, escribirlo o, al menos, experimentarlo físicamente a través de preguntas, como ¿qué sensaciones me genera?

Reconstruir lo vivido: Una vez que se ha aceptado, se puede reconstruir, es decir, darle una interpretación más positiva. El objetivo es dejar de considerarlo como un problema y contemplarlo como un desafío que te invita a dar lo mejor de vos mismo. Lo que ayuda en este punto es comenzar a hacerse nuevas preguntas: ¿Qué puedo aprender de todo eso? ¿Qué beneficio me aporta?

Tomar perspectiva: El último apartado consiste en relativizar la experiencia para no ahogarse en un vaso de agua. Un suspenso se puede vivir como un drama, pero en perspectiva no significa tanto. Cuando estamos entrenados para pensar siempre en perspectiva, nos damos cuenta de que las cosas que nos lastiman son sólo una parte y que tenemos muchas otras cosas positivas que agradecer.
En definitiva, el método PRP ayuda a transformar emociones y eso se logra si somos capaces de aceptarlas, contemplarlas de un modo más amable y tomar perspectiva para relativizarlas en su justa medida. De este modo conseguiremos que una mala experiencia se convierta en un aprendizaje útil para el futuro.

Asesoría: Pilar Jericó.

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