Insolación en verano: claves esenciales para que el calor no afecte la salud

27
Feb

Insolación en verano: claves esenciales para que el calor no afecte la salud

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Este verano fue uno de los más cálidos que se registraron en la región. Las temperaturas alcanzaron los 42 grados en algunas partes del país, y es por eso que las personas tienen que tomar ciertas precauciones a la hora de exponerse al sol, para evitar un golpe de calor o una insolación.

¿Por qué ocurre?

La insolación se origina por una falla en los mecanismos de la termorregulación. Los cuerpos de las personas producen una enorme cantidad de calor interno y normalmente regulan la temperatura mediante la transpiración e irradiando calor a través de la piel. Sin embargo, en determinadas circunstancias como calor intenso, humedad o actividad intensa bajo el sol, “este sistema puede empezar a fallar y es ahí donde todo empieza”.

¿Qué consecuencias trae para la piel y la salud?

Puede provocar que la piel se seque, caliente y se ponga roja. Habitualmente no sudorosa. Además, puede generar: mareos, cefalea, fatiga, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la temperatura, pérdida del conocimiento, y hasta convulsiones.

¿Cómo prevenirla?

La Organización Mundial de la Salud brinda ciertas recomendaciones para evitar que esta afección suceda:

-Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos UV solares son más fuertes entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.

-Tener en cuenta el índice UV. Este importante dato ayuda a planificar sus actividades al aire libre para evitar una exposición excesiva a los rayos del sol. Es necesaria protección solar siempre que el índice UV prevea niveles de exposición de moderados a altos, por ejemplo un índice UV de 3 o superior.

-Aprovechar la sombra. Póngase a la sombra cuando los rayos UV sean más intensos, pero no olvide que los árboles, las sombrillas o los toldos no protegen totalmente contra la radiación solar.

-Use ropas que le protejan. Un sombrero de ala ancha protege debidamente los ojos, las orejas, la cara y la parte posterior del cuello. Las gafas de sol con un índice de protección del 99%-100% frente a los rayos UVA y UVB reducen considerablemente los daños oculares debidos a la radiación solar.

-Las prendas de vestir holgadas y de tejido tupido que cubran la mayor superficie corporal posible también protegen contra el sol.

-Utilice cremas con filtro solar. Aplíquese una crema protectora de amplio espectro, con factor de protección igual o superior a 30. Extiende generosamente sobre la piel expuesta y repita la aplicación cada dos horas, o después de trabajar, nadar, jugar o hacer ejercicio al aire libre.

-Evite las lámparas y las camas bronceadoras. Las lámparas y las camas bronceadoras aumentan el riesgo de cáncer de la piel y pueden dañar los ojos si no se usa protección. Debe evitarse completamente su uso.

-Proteja a los niños. Los niños suelen ser más vulnerables a los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al aire libre, hay que protegerlos de la exposición.

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